Ene 6, 2017
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Tips para ayudar a nuestros hijos en las tareas escolares

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Cuando hablamos de cualquier tipo de apoyo o acompañamiento, es importante que el niño sepa que sus padres y docentes esperan de él su máximo rendimiento. En esta etapa de su vida, los estudios son su trabajo principal y por eso se le exige el interés que le permita llevarlo a cabo. En muchas ocasiones, los padres esperan de sus hijos que realicen todas aquellas aspiraciones que ellos no han logrado, pero éstas resultan exigencias inviables que sólo pueden desembocar en conflictos familiares. A la vez que sabe lo que se espera de él, resulta beneficioso que el niño vea interés y participación por parte de sus padres en sus tareas escolares. La ayuda de los padres y el compartir un tiempo dedicado a las tareas establece un lazo de unión y comunicación entre ellos que estimula al niño a seguir avanzando y estudiando.

COMPRENSIÓN Y APOYO

La tarea de educar es laboriosa y difícil de llevar a cabo. Profesionales de la educación, psicólogos y padres de familia se plantean una y otra vez si realizan correcta y equitativamente esta función, cargada plenamente de responsabilidad. Nadie tiene una metodología exacta de cómo debe realizarse, pero lo que sí está claro es que, dependiendo de las respuestas y actitudes cotidianas que adopten los adultos que rodean al niño, éste desarrollará una determinada forma de actuación y creará su propio código de comportamiento. Por eso, hay que mostrarse siempre comunicativo y abierto a dialogar con el niño, mantener actuaciones coherentes, racionales, y ser comprensivo y razonable ante las demandas y exigencias que se proponen a los hijos.

¿CÓMO INCENTIVAR?

En muchas familias se tiene la mala costumbre de utilizar los castigos y los premios como incentivo para mejorar los estudios de sus hijos. La mayoría de las veces esto no mejora la situación y los niños que se superan simplemente para conseguir un premio y no un buen rendimiento se convierten en interesados y egoístas, obteniendo buenos resultados sólo si su esfuerzo tiene una recompensa. De este modo, el niño olvida que los estudios son su única responsabilidad y que tiene obligaciones respecto a ellos. Lo importante es que el niño entienda que sus padres y sus profesores conocen sus esfuerzos y que no sólo se tiene en cuenta la evaluación final, sino que se valora todo el trabajo y el esfuerzo realizados a lo largo del curso escolar. Se debe explicar al niño que realizar las tareas escolares en casa no supone un castigo, sino una responsabilidad ineludible ante un trabajo que sólo puede realizar él y del cual él es el responsable. Acostumbrar al niño a premios y a castigos no es la solución más adecuada para estimular su rendimiento escolar.

CONSEJOS:

  • Actualice en forma permanente sus conocimientos, en las áreas que sean necesarias para sus hijos.
  • Aprenda y enseñe a discriminar la información obtenida a través de internet, para orientarlos de la mejor manera.
  • Apóyese en otros  integrantes de la familia como hijos mayores, primos o abuelos.
  • Busque informarse con los profesores de sus hijos de sus procesos, fortalezas y debilidades.
  • Establezca un espacio adecuado para hacer la tarea. Asegúrese de que el niño dispone de un lugar bien iluminado para hacer los deberes y de que tiene a mano el material escolar necesario (papel, lápices, etc).
  • Establezca un horario regular para estudiar. Algunos niños trabajan mejor por la tarde, después de merendar y de un período de juego, mientras que otros prefieren esperar a después de la cena.
  • Diseñar un plan de trabajo. Cuando deba iniciar una tarea escolar especialmente complicada, anime a su hijo a dividirla en partes más pequeñas. En caso necesario, ayúdele a elaborar un horario de trabajo para ese día o período y, pídale que se tome 15 minutos de descanso después de cada hora de trabajo.
  • Reducir las distracciones. Esto engloba la televisión, la música y las llamadas telefónicas. (De todos modos, en algunas ocasiones una llamada de teléfono a un compañero de clase sobre una tarea escolar en concreto puede ser de gran ayuda.)
  • Si su hijo presenta dificultades en las tareas escolares, pida ayuda. Hable al respecto con su profesor. Hay niños que presentan dificultades para ver la pizarra y necesitan anteojos; otros pueden necesitar una evaluación por parte de un profesional del área de la educación que detecte y aborde posibles dificultades de aprendizaje.
  • Asista a las reuniones escolares. Pregunte cómo orientar y apoyar a su hijo en las tareas y sobre cómo debería implicarse usted.

Fuente de imagen:

papasabordo.com

mikinder.blogspot.com

Fuentes Bibliográficas:

BERNAL Aurora. “La familia como Ámbito Educativo”. Editorial: Ediciones Rialp, Barcelona España, 2005.

MARULANDA Ángela. “Creciendo con nuestros hijos., 2a edición, Editorial Norma, Bogota Colombia, Octubre 2000.

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