Abr 26, 2017
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Síndrome disejecutivo

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Funciones Ejecutivas: ¿funciones frontales?

Llamamos Funciones Ejecutivas a un conjunto de habilidades que nos permiten entre otras cosas formular metas/intenciones, planificar y anticipar la secuencia de pasos necesaria para su ejecución, sostener dichos pasos, autorregular, monitorear tareas y ser flexibles.

Durante mucho tiempo, las funciones ejecutivas fueron llamadas “funciones frontales”, por la participación activa que tiene el lóbulo frontal durante el sostén de tareas que las involucran. Hoy se sabe que otras áreas del cerebro son importantes para sostener funciones que regulan el comportamiento.

Según Jeffrey Cummins en su libro “The Frontal Lobes” (2007), los LF son los más extensos del cerebro humano y ocupan aproximadamente 1/3 del volumen cortical total. Es una de las adquisiciones filogenéticas más recientes y una de las últimas regiones en madurar y mielinizarse en el desarrollo ontogenético. El mismo autor refiere que, la disfunción de los LF, produce algunos de los síndromes más extravagantes de la Neuropsiquiatría. Desórdenes de la cognición, el humor, la motivación y el control del comportamiento se observan en pacientes con lesiones frontales.

DESARROLLO DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS

Desde el momento del nacimiento en adelante y los lóbulos frontales evolucionan a la par de recursos neuropsicológicos que regulan el comportamiento (como las funciones ejecutivas (FFEE)). Todos esos recursos se retroalimentan entre sí y requieren de la relación con el ambiente y del aprendizaje para desarrollarse y evolucionar. A medida que la persona crece y encuentra oportunidades para resolver problemas y sostener aprendizajes incidentales, desarrolla mecanismos vinculados a FFEE.

El desarrollo del control concsiente en los niños consiste en cambios relativos a la edad en la complejidad del sistema de reglas que están capacitados para formular y mantener en la memoria de trabajo. A lo largo del desarrollo los niños son cada vez más capaces de controlar sus pensamientos y acciones.

La capacidad de la memoria de trabajo se desarrolla gradualmente entre la infancia y la adolescencia. El costo de alternar entre tareas disminuye a medida que el ser humano crece. A los 12 años, los jóvenes tienen la capacidad para dividir la atención que tiene un adulto.

El control inhibitorio aumenta desde la infancia en adelante y alcanza el nivel de performance adulto a los 12 años. En la adolescencia se desarrolla mayor capacidad para sostener en la mente conceptos multidimensionales que permiten pensar de modo más estratégico.

COMPONENTES DE LAS FFEE

  • Memoria de trabajo

En la mayoría de los actos de memoria de la vida cotidiana, la recolección implica decidir qué tipo de información es útil para cada momento, y luego seleccionar esta información del enorme total de conocimiento disponible.

  • Inhibición comportamental

Es el proceso cognitivo requerido para cancelar una respuesta probable. Posibilita asimismo el control de la interferencia durante la realización de tareas y resolución de problemas. El término impulsividad supone una multitud de comportamientos o respuestas que están pobremente concebidas, son prematuras, e inapropiadas y, con frecuencia, derivan en comportamientos indeseados.

  • Flexibilidad cognitiva

La cognición humana es flexible por naturaleza: Rápidamente adaptamos pensamientos y comportamientos a los cambios internos y externos. La flexibilidad del comportamiento podría depender de mecanismos especializados de control que facilitan las acciones dirigidas a metas y suprimen las inapropiadas. El curso de nuestra vida con frecuencia se interrumpe con demandas que no pueden esperar. Nuestra disposición a responder debe ser inmediata.

Las FFEE se utilizan al servicio de metas específicas como la resolución de problemas y la regulación del comportamiento. A altos niveles de activación emocional estas funciones pueden ser inhibidas.

Según Muriel Lezak, “como el comportamiento más complejo, las funciones ejecutivas son intrínsecas a la habilidad de responder de modo adaptativo a situaciones novedosas y son asimismo las bases de muchas habilidades cognitivas, emocionales y sociales

En los últimos años se las ha relacionado reiteradamente con el factor g de inteligencia. (Se llama factor “G”, al factor general de inteligencia). “En regiones específicas de las cortezas parietales y frontales existe un patrón de activación similar para diversas demandas cognitivas. Es posible que este patrón de múltiple demanda de actividad refleje funciones básicas al factor g” (Duncan, 2005). Funciones Ejecutivas correlaciona positivamente con factor g y es importante considerar que en circunstancias o alteraciones que afectan el normal desarrollo o desempeño de g funciones ejecutivas verá afectado su funcionamiento.

Las funciones ejecutivas orientan el comportamiento a metas productivas de comportamiento. Las metas se seleccionan de acuerdo a variables contextuales y posibilidades. No son independientes del contexto. Las funciones ejecutivas y el factor g tienen utilidad, sobre todo, durante la resolución de tareas que suponen novedad. Se involucran asimismo en la inhibición de conductas disfuncionales al momento.

“Los lóbulos frontales, o más bien, la corteza prefrontal son para el resto del cerebro lo que el director es para la orquesta” Ekhonon Goldberg, “The wisdom paradox”, 2005

FUNCIONES EJECUTIVAS Y FUNCIONES DISEJECUTIVAS

Cuando los procesos vinculados a funciones ejecutivas presentan alteraciones en su desarrollo o se asocian a la presencia de patología neuropsiquiátrica, las personas que sufren dichas problemáticas suelen presentar:

  • Respuesta inmediata a contingencias
  • Fallas de organización
  • Pobreza de pensamiento
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Desinhibición
  • Distractibilidad
  • Fallas en lectura de feedback
  • Perseveración
  • Rigidez cognitiva
  • Apatía
  • Fallas en la valoración de los riesgos
  • Déficit de habilidades sociales
  • Déficits de teoría de la mente
  • Déficits de memoria de trabajo
  • Dificultad para establecer empatía
  • Dificultad para alcanzar metas

Generalmente la presencia de este estilo de funcionamiento facilita la aparición de:

  • Frustración
  • Escasa consecución de objetivos
  • Bajo éxito social
  • Ausencia de plasticidad
  • Bajos niveles de satisfacción
  • Bajos niveles de motivación
  • Poca consecución de aprendizajes
  • Dificultad para resolver problemas
  • Fracaso académico – laboral
  • Sufrimiento

EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICA

Para valorar funciones ejecutivas, el clínico debe considerar:

  • La observación de la conducta del paciente
  • La interacción dirigida con el paciente
  • La observación de su metodología de resolución de problemas
  • Intervenciones realizadas por el clínico para evaluar la lectura de feedback
  • El rendimiento del paciente en pruebas neuropsicológicas, sean estas clásicas o ecológicas
    La eficacia de los instrumentos depende de quiénes los usan.
  • En la Evaluación neuropsicología el clínico debe ser eficaz en el uso de los instrumentos disponibles. Entre los mejores recursos para medir procesos vinculados a FFEE destacamos la observación clínica.
  • Centrar la mirada sobre la performance del paciente da valor ecológico a la evaluación.

Tratamiento:

La rehabilitación de las FFEE debe realizarse teniendo en cuenta el objetivo que éstas persiguen en la vida real. Se activan especialmente frente a situaciones novedosas que exigen resolver problemas.
Para ello, es conveniente que el clínico considere qué problemáticas virtuales puede ofrecer en consultorio al paciente y qué estrategias utilizará como andamiaje con el fin de que el paciente pueda, paulatinamente, ser más hábil en la resolución de problemas.

Asimismo deberá, facilitar la participación de materiales y situaciones característicos de la vida cotidiana del paciente para facilitar la generalización de los logros que el paciente tiene en el consultorio. De otro modo, no podría considerarse exitoso el tratamiento.

Los objetivos generales de la rehabilitación de las FFEE podrían resumirse en los siguientes:

  • Mejorar la cognición y la capacidad para resolver problemas que demandan participación de FFEE.
  • Incrementar la capacidad de aprendizaje del paciente.
  • Mejorar el funcionamiento diario y la calidad de vida del paciente.
  • Sostener e incrementar sus experiencias de participación social: A nivel específico se trabajará sobre los diversos componentes de las FFEE en la medida en que estén afectados por la patología de base y se orientará al paciente a desarrollar estrategias compensatorias a sus déficits en orden a aumentar su nivel de funcionamiento y capacidad de adaptación.
  • Psicoeducar a familiares y modificar el ambiente del paciente otorgando capacidad a sus familiares y docentes para dar andamiaje en situaciones que suponen resolver problemas en la vida cotidiana es también objetivo de la rehabilitación de FFEE.

 

 

Bibliografía Consultada:

  • Burgess, P. (2006). The case for the development and use of “ecologically valid” measures of executive function in experimental and clinical neuropsychology. Journal of the International Neuropsychological Society.
  • Duncan, J. Frontal lobe function and general intelligence: Why it matters. Cortex. 2005;41:215–7.
  • Goldberg, E. The Executive Brain: Frontal Lobes and the Civilized Mind, NY: Oxford University
    Press, 2001; paperback 2002
  • Lezak, M. D., Howieson D.B., Loring D.W., Fischer J.S., (2004). Neuropsychological Assessment (4th ed.). New York: Oxford UniversityPress.
  • Luria, A. R. Higher cortical function in man. London: Tavistock; 1966.

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