Ene 7, 2017
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La Intervención Psicopedagógica

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Desde la mirada psicopedagógica, se evidencia la intervención educativa como un periodo de apoyo, que implique enseñar habilidades de autonomía y confianza para avanzar, generando herramientas tanto a la persona como al entorno escolar y su familia, y en conjunto lograr que la intervención sea todo un éxito.

La intervención psicopedagógica en la familia, brinda la oportunidad de involucrar la escuela en un espacio de colaboración.

El desarrollo socioemocional del niño es muy importante para adaptarse a la sociedad y es en la familia donde aprende a interactuar con otros, como ensayo futuro ante el complejo mundo y lograr superar las dificultades que se puedan presentar. El trabajo con los padres debe ser preventivo para lograr evidenciar las consecuencias de que como familia no se satisfaga las necesidades de los hijos, aumentando, los problemas de adaptación y las posibles conductas inadecuadas.

El rol del psicopedagogo, debe ser dinámico y ajustarse a los cambios necesarios, de acuerdo a las filosofías que como familia y escuela se plantee, por eso las exigencias actuales en el ámbito educativo sobre la inclusión,  incentivan al psicopedagogo a redoblar esfuerzos por generar el trabajo en equipo tanto en la educación familiar como escolar y lograr que el modelo de intervención que se aplique siempre logre un aprendizaje para vivir en comunidad, participando activamente y se logre atender las necesidades específicas para cada uno de los niños que buscan la guía del psicopedagogo para superar los obstáculos que se encuentran en el camino.

La intervención psicopedagógica debe extender el apoyo tanto a la escuela como a la familia para lograr un ser más pleno. Entramar a los padres y la escuela.

Actualmente, niños y jóvenes cotidianamente componen un entramado urbano a específicas horas del día. Del hogar a la escuela van tejiendo una relación en la que cada niño y su contexto aportan una hebra de color, textura y tensión peculiares.

Hogar y escuela, dos microsistemas relacionados para el desarrollo del niño que los vincula. Padres, docentes y un niño como centro de dos sistemas formadores de identidad. Una pedagogía efectiva requiere que padres y docentes sean referentes nutritivos y socios activos en la vida de ese hijo-alumno. Escolarizar a los hijos no significa para los padres abandonar derechos y deberes irrenunciables, sino delegar ciertos aspectos de su formación en la escuela.

Los padres no deben ser una audiencia externa a la escuela, debido a que no integran su equipo directivo, no definen el ideario o proyecto educativo, las normas de convivencia o los criterios evaluativos, pero sí, están llamados a colaborar en el logro del proyecto institucional, establecido con anterioridad a su ingreso a la escuela y al cual adhieren. Sucede con frecuencia que la escuela se relaciona con los padres ante las dificultades que los estudiantes puedan manifestar en lo cognitivo, social, emocional o conductual. Ante tales señalamientos negativos es natural que los padres asuman una postura defensivo-crítica al sentirse acusados, desvalorizados e inculpados.

Así dispuestos, generan una percepción negativa del centro educativo, no logran asumirlo como su asistente principal en la educación de sus hijos y tienden a la descalificación del profesorado. La desvalorización mutua y la atribución cruzada de culpas los desautoriza ante la mirada del niño. Familia y escuela entonces se incomunican y desencuentran. El resultado nos da padres desvinculados, profesores indiferentes y menores carentes de referentes significativos. El hijo-alumno transita ambos mundos y necesita que éstos se relacionen, pero sin ser asfixiado o tironeado entre ellos.

Entramar a familias y escuela aún continúa siendo un desafío. La escuela, es hoy la que puede instalar una nueva cultura donde la apertura al diálogo, la claridad en la comunicación, la coherencia de la comunidad que educa y el respeto mutuo por la delegación de los padres en la escuela, sean la base que sustente su pedagogía. La primera condición para que la entrega de padres a docentes pueda realizarse con éxito educativo es la recuperación de la mutua confianza hoy desgastada.

Una buena interacción entre la escuela y la familia, ofrece al niño una imagen de acercamiento y relación entre las personas que se ocupan de su cuidado y otorga al ámbito escolar un carácter de familiaridad y seguridad. Familia y escuela deben actuar al unísono para satisfacer las necesidades que expresa y manifiesta el pequeño/a y, paulatinamente, introducir y potenciar el desarrollo de la adquisición de hábitos hacia la progresiva autonomía personal.

La educación debe garantizar un conjunto de experiencias que apoyen y complementen las vivencias familiares, nunca sustitutivas de las que recibe en la familia, con el objeto de lograr un pleno desarrollo de las capacidades del niño.

Los objetivos que nos planteamos como profesionales de la educación, son fomentar y mantener un clima cálido y acogedor, de confianza y respeto, hacer partícipes a los padres para que se sientan parte de la comunidad escolar y compartir información y experiencias que ayuden mutuamente en la intervención Psicopedagógica.

La educación infantil es una tarea compartida entre padres y docentes con el objetivo de educar a los niños.  Las relaciones deben ser cordiales y amistosas para poder llegar a un acuerdo en cuanto a objetivos, criterios de educación y trato con los niños, con el fin de que disfruten de su infancia y construyan una personalidad equilibrada.

En definitiva, la colaboración que se establezca entre la familia y la escuela debe tender a convertir a estos dos contextos en comunidades de prácticas educativas compartidas.

Una buena relación entre padres y docentes facilitará al niño su proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo tanto, esta relación debe ser cordial y amistosa generando un buen clima de confianza entre ambos. Gracias a ella, se genera en los niños sentimientos de seguridad y motivación hacia el aprendizaje ya que ellos son conscientes de la preocupación y la labor educativa que realizan sus padres y docentes. 

 

Fuente de imagen:

emausoasis.wordpress.com, (2017). [image].

Anon, (2017). [image] Available at: http://imagenesdefamilia.com [Accessed 11 Jan. 2017].

Anon, (2017). [image] Available at: http://www.fmempreendimentos.com.br [Accessed 7 Jan. 2017].

Fuentes Bibliográficas:

Coll, C. El Asesoramiento Psicopedagógico: “Una perspectiva profesional y constructivista”. 1996. Madrid Alianza. España.

Marchessi Ullastres, A. “Intervención Psicopedagógica en la escuela”. En Beltrán, J.A. y otros intervención psicopedagógica (pp.383-399). Madrid: Pirámide1993.

Categorías:
Familia

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