Ene 6, 2017
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La asertividad en los niños

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El desarrollo y el crecimiento de nuestros hijos no incluye solo las capacidades físicas, sino que es muy importante también cuidar la salud mental y la educación en materia social de los pequeños.
La asertividad es un concepto relacionado con las habilidades sociales de las personas que se debe tener en cuenta a la hora de educar a los niños para que sean capaces de relacionarse y mantener una buena autoestima. Pero, ¿sabemos qué es la asertividad? Algunos autores la definen de la siguiente manera:

Walter Riso (1988) define la conducta asertiva como: “Aquella conducta que permite a la persona expresar adecuadamente (sin medir distorsiones cognitivas o ansiedad y combinando los componentes verbales y no verbales de la manera más efectiva posible) oposición (decir no, expresar desacuerdos, hacer y recibir críticas, defender derechos y expresar en general sentimientos negativos) y afecto (dar y recibir elogios, expresar sentimientos positivos en general) de acuerdo a sus intereses y objetivos, respetando el derecho de los otros e intentando alcanzar la meta propuesta.”[29]

La asertividad, es un componente esencial de las habilidades que necesitamos para convivir en sociedad de forma positiva. Se trata de una forma de ser y actuar, más allá de un estilo de comunicación, es una actitud vital que nos ayuda a defender nuestros derechos personales a la vez que nos auto-afirmamos siendo fieles a lo que sentimos y pensamos.

  • Favorece las emociones positivas de uno mismo y de los demás formando parte del conjunto de habilidades sociales que, niños y mayores, debemos aprender a poner en práctica. Necesitamos ser asertivos para poder decir lo que pensamos o sentimos.
  • Nos ayuda a mantener relaciones interpersonales satisfactorias y aumenta las posibilidades de obtener aquello que necesitamos sin necesidad de manipular ni menospreciar a nadie, formas de interacción absolutamente inadaptadas y rechazables.

En la actualidad es imprescindible educar niños asertivos que sepan relacionarse adecuadamente con los demás. Niños que sepan expresar sus emociones y opiniones sin hostilidad, exigencias o amenazas. Niños que aprendan a defender sus puntos de vista sin necesidad de agredir a los demás o sobreadaptarse a las demandas de terceros. Niños asertivos que se valoren a sí mismos a la vez que valoran a los demás. En definitiva, padres y educadores debemos educar para evitar  que sean manipulados por los demás o acaben comportándose como hostigadores.

¿Cómo educamos la asertividad?

La asertividad, como cualquier otra habilidad social se aprende y, por tanto, es susceptible de enseñar. A diferencia de lo que podríamos pensar, esta habilidad no es innata. Se aprende con la práctica y se desarrolla en la medida que tenemos la oportunidad de poner en práctica modelos adecuados de interacción social.

Durante el proceso de socialización del niño, la asertividad puede desarrollarse o no en función de nuestro estilo educativo y de los modelos de interacción que les ofrezcamos. Se puede enseñar de forma indirecta (influir en el niño sin que él se dé cuenta, elogiando y premiando su comportamiento asertivo) o directa (con técnicas concretas).

Una forma directa de poder enseñar a un niño a ser asertivo es mediante el diálogo. Es importante hablar con nuestros hijos de las conductas adecuadas o erróneas que observamos en terceros y en nosotros mismos. Este diálogo puede surgir de cualquier escena que veamos en la calle o de algún acontecimiento diario que haya sucedido en el cole o en nuestro trabajo.

El juego de roles es otra de las formas en las que padres y maestros podemos enseñara a nuestros hijos o alumnos a ser personas asertivas. En este tipo de juego se pueden plantear diferentes situaciones en las que deban comportarse de forma asertiva, por ejemplo decir que “no” a algo que no quieren hacer o pedir información sobre algo que necesitan saber. Este mismo juego lo podemos aplicar para afrontar situaciones problema como por ejemplo llegara a acuerdos sin que ninguna de las partes pierda.

Debemos enseñarles y permitirles expresar lo que no les gusta, pero siempre desde el respeto, ya que la educación no consiste en que los niños estén callados y no digan lo que les molesta, sino en decir lo que les desagrada pero sin molestar a nadie. Es importante que los niños adquieran un criterio propio y siempre debemos interesarnos por cómo se sienten ante diferentes situaciones.

Referencias Bibliográficas:

Lega, L y otros. (2002). “Teoría y práctica de la Terapia Racional Emotivo Conductual”. Madrid, España: siglo veintiuno de España Editores.
López, s. (2007). Propuesta para la resolución de conflictos, desde la gestión directiva que se desarrolla en el Jardín de Niños República de Guatemala. Trabajo final para optar por el grado de Magíster en Administración Educativa. UCR.

Monjas, M. (1996). Programa de enseñanza de habilidades de interacción social para niños y niñas en edad escolar. Madrid, España: Impresos y revistas S. A.

Riso, W. (1988). Entrenamiento asertivo : Aspectos conceptuales, evaluativos y de intervención. Editorial Formar.

Fuente de imagen: www.disciplinapositivamx.com

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