Ene 10, 2017
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EMOCIONES & APRENDIZAJE

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La Neuroeducación es una nueva disciplina en la que confluyen los conocimientos generados por la neurociencia, la educación y la psicología nos pueden aportar información significativa sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje.

La neuroeducación aprovecha los conocimientos sobre cómo funciona el cerebro integrado con la psicología, la sociología y la medicina, en un intento de mejorar y potenciar tanto los procesos de aprendizaje de los estudiantes, como los de enseñanza por parte de los profesores.

La Neuroeducación se basa en el principio de que la emoción y la cognición son procesos que van unidos y que se interrelacionan entre sí para dar como resultado final la conducta del sujeto.

Cuando un sujeto se encuentra en un entorno, toda la información es sensorial, y es procesada por el sistema límbico o cerebro emocional, antes de ser procesada por la corteza cerebral en sus áreas de asociación y frontal (procesos mentales, cognitivos, estratégicos). Esto hace que los pensamientos y las funciones cognitivas e intelectuales (ideas, pensamientos, atención, memoria, planificación, dirección de la conducta) estén “contaminadas” por las emociones (recuerdos, miedos, deseos, intereses).

El procesamiento cognitivo, por el que se crea el pensamiento  se realiza con esos elementos básicos (los abstractos) que poseen un significado, de placer o dolor, de bueno o de malo, de atracción o rechazo. De ahí lo intrínseco de la emoción en todo proceso racional, lo que implica aprender. Esto define la condición de los humanos, como seres emocionales primordialmente y en un segundo término seres racionales.

Las actuaciones que entendemos como racionales o planificadas dependen de la contaminación emocional del sujeto (vivencias anteriores, situaciones traumáticas o placenteras, satisfacción personal o angustia) y del entorno socio-emocional donde se desenvuelve el sujeto, es decir, la respuesta emocional. Todo esto determina nuestros procesos cognitivos y de aprendizaje.Aprendizaje significativo

En el proceso de aprendizaje, lo que abre la puerta a aprender es la emoción. Esta, despierta en las personas, la curiosidad, el interés y por tanto el foco de la atención.

La atención nace de algo que puede significar recompensa (placer) o castigo (peligro) y que por tanto tiene que ver, lo digo una vez más, con la supervivencia del individuo. Atendemos a aquello que nos interesa porque nos proporciona una recompensa positiva o porque nos evita una recompensa negativa. Aquello que no resulta significativo para nosotros, no suscita nuestra atención.

Las recompensas positivas en el caso de los niños dependen por supuesto de la edad y el contexto, lo que es significativo y atractivo para un niño de preescolar, no lo es para uno de primaria o secundaria. Esto implica que la significación del aprendizaje varía en función de la persona que tenemos delante por aprender o por enseñar. Esto hace del proceso del aprendizaje algo personal e intrínseco a la emoción y características del sujeto.

Los niños  atienden, aprenden y memorizan mejor aquellas cosas que les han resultado interesantes, que les ha llevado a recordar cosas personales, donde se han sentido identificados, que les ha suscitado un emoción positiva o negativa, es decir, aquellos aprendizajes obtenidos o vividos desde su propia experiencia.

Las emociones guían el proceso de aprendizaje, la intuición sobre una respuesta o la afinidad por un tema están orientados por las emociones, por eso, es fundamental que  docentes y padres logren cautivar las emociones a favor del proceso de aprendizaje. El docente puede generar experiencias que le permitan al alumno desear aprender (o puede bloquear al alumno). Es clave manejar el ambiente socio-emocional en la sala de clase y generar emociones que favorezcan el aprendizaje a partir de discusiones de grupo, proyectos, preguntas abiertas, solución de problemas con respuestas múltiples, etc.

No hay aprendizaje sin emoción

Todo aprendizaje implica una experiencia afectiva porque los centros nerviosos y los neurotransmisores que regulan la motivación y la emoción están involucrados en los procesos de aprendizaje.

La influencia emocional en el aprendizaje 

Son muy importantes los mensajes no verbales que imparte el docente en la sala de clase porque aquello genera inconscientemente una respuesta emocional en el alumno. No sólo son importantes los mensajes verbales sino también los no verbales: gestos, afirmaciones con la cabeza, guiños, miradas, etc. El alumno puede aprender a reconocer sus respuestas emocionales y con eso aprender a tomar decisiones, por ejemplo: puede recordar lo mal que se sintió al elegir una respuesta equivocada, así, al recordar la emoción, se inclinará a no elegir esa respuesta de nuevo.

El aprendizaje emocional moldea la toma de decisiones futuras

La experiencia va ayudando al niño a seleccionar las respuestas que va a utilizar. El cerebro emocional nos ayuda a anticiparnos a las respuestas. Por ejemplo las estrategias de enseñanza que seleccione el docente van a influir en la toma de decisiones futuras y ¡en la expectativa de éxito que tenga el alumno de sí mismo.

Fuentes:

Goleman, D. (1998). La práctica de la inteligencia Emocional. Editorial Kairos. Barcelona.

Graterón,Lucía. Neuróloga y Doctora en Neurociencias de la Universidad de Navarra. Pautas concretas relacionadas al funcionamiento del cerebro y su conexión con las emociones.Revista Educar. 30 de mayo de 2013.

Maturana, H. (1991). Emociones y Lenguaje en Educación y Política. Santiago: Dolmen Ediciones.

Turner, L y Céspedes B. (2004). Pedagogía de la Ternura. Editorial Pueblo y Educación. Habana- Cuba.

Fuente de imagen:

procesosyaprendizaje.eswww.rteve.es

es.pinterest.com

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