Feb 9, 2017
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¿Cómo aprenden nuestros hijos jugando?

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Al Jugar el niño desempeña una actividad libre que le permite crear e imaginar, poniendo en juego toda su fantasía. Se considera que jugar es siempre una experiencia creadora porque a través del juego el niño va conociendo y comprendiendo el mundo que lo rodea, es por eso que se lo utiliza con fines educativos ya que los niños experimentan, aprenden, crecen y se desarrollan a través del juego.

El jugar tiene que ver con un “Hacer como sí, sabiendo que no es” donde se pone en juego la fantasía y creatividad del niño en sus acciones lúdicas y es por eso que un simple palo se puede convertir en un gran caballo que lo llevará hacia otro país o un pedazo de cartón arrugado puede ser el mejor auto de carrera del mundo y en el piso del living puede aparecer un mar muy profundo y peligroso. La aparición de estas fantasías nos indican que el niño está desarrollando toda su capacidad creadora y la manifiesta con sus acciones lúdicas, prescindiendo de la intervención del adulto.

Nuestro rol como padres en el juego

El Licenciado Daniel Calmels, Psicomotrisista, estudió al niño y al adulto en un mismo momento de juego y llamó “Juegos de Crianza” a las actividades lúdicas corporales que se comparten durante la crianza, principalmente al jugar del adulto con el niño pequeño.Este “jugar juntos” y el hecho de compartir los juegos, introduce una práctica estimulante que entre otras cosas le permite al niño el acceso a la ficción, al “como sí”. El jugar no nos es dado, no es algo innato, requiere de un aprendizaje que permanece inadvertido, justamente es el adulto el que introduce al niño en las prácticas de juego.

 Esta matriz lúdica constituida en los primeros años de vida conforma un ámbito en el cual el niño accede a situaciones pre-lúdicas, un escalón previo al juego propiamente dicho que tiene en las acciones, gestos y actitudes lúdicas del adulto un modelo y referente del que hacer. Mas que aprender un conjunto de reglas y procedimientos el niño aprende de la predisposición al juego que tiene el adulto, de una actitud lúdica, que pone al cuerpo en situación de interactuar en un programa de acciones sin un fin utilitario.

Entonces el adulto no solo tiene una función corporizante, sino también, una función lúdica.  Los primeros juegos corporales motivados e iniciados por el adulto lo ubican al niño como protagonista principal de la escena lúdica, las primeras relaciones lúdicas o pre-lúdicas son corporales y ponen al cuerpo en situación de manifestarse a través del juego.Por eso decimos que los juegos de crianza son esencialmente juegos corporales: así es como ”Cuerpo y ficción se unifican en los juegos de crianza”.

Se clasifican con tres juegos elementales:

Juegos de sostén

Simulacros de vuelos o de caídas. Es en esta repetición del mismo juego donde se deja constancia del regreso sano y salvo en los brazos del cuerpo protector.

Juegos de ocultamiento

El juego del “cuco” como todos los juegos de ocultamiento plantean una pérdida momentánea del contacto visual que va acompañado de preguntas tales como ¿dónde está el niño?, para luego reencontrarlo visualmente junto con un ¡acá está!.

Juegos de persecución

Ocurre cuando un adulto amenaza lúdicamente al niño con intención de agarrarlo o apresarlo. Entre lo que se promete verbalmente y lo que sucede en la acción hay una diferencia notable. Aquí el lenguaje muestra su figuración, lo que se dice no es lo que se hace. Realmente el niño no es devorado ni atrapado por el adulto, ni arrojado al aire, en su cuerpo intacto y libre de daños y ataduras está la prueba de que la “amenaza” anuncia el comienzo de un juego.

Jugando se aprende

Aprendizaje y juego tienen un punto de encuentro, no solo porque a jugar se aprende, sino porque el acceso al juego se aprende jugando y poniendo en funcionamiento un mecanismo de aprendizaje particular.

Un niño que puede jugar seguramente podrá aprender sin dificultades ya que el juego es un medio de expresión, de comunicación y de resolución de conflictos. Esta es la razón por la cual es utilizado en las terapias con niños como medio a través del cual podemos abordar diferentes problemáticas.

Podemos afirmar con cierta convicción, que una escasa participación del adulto en el juego compartido con el niño en los primeros años de vida, lo privan a este de una experiencia creativa y de ficción la cual posteriormente lo habilitará para la resolución de conflictos y para una vida social interactiva en la cual la expresividad corporal juegue un rol fundamental.

A modo de cierre quiero citar a Donald Winnicott, médico pediatra y psicólogo inglés quien desarrolló todo una teoría del juego que sostiene que: “Es en el juego y quizás sólo en él, donde el niño o el adulto están en libertad de ser creadores y de usar el total de su personalidad, y sólo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo”.

Fuentes consultadas:

Condemarín, Mabel. (1998) ” Cada día, un Juego”. Buenos Aires.

Bompiani, Emanuela. (1986) “Yo Juego, tú Juegas, todos Juegan” 2da Edición.Editorial Juventud.

Sitio: www.4children.org/play.htm

Fuente de imagen:

www.crecerfeliz.es

www.vivirmejor.com

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